Pequeñas Joyas de la Vida: Las Anécdotas

Una anécdota es un tipo de texto narrativo que puede ser oral o escrito, que consiste en relatar una vivida, por el emisor y que tiene como rasgo principal destacarse dentro de sus experiencias, ya sea por ser extraña, graciosa, tragicómica vergonzosa. Normalmente está basada en hechos reales, que tienen lugar en ambientes también reales. Los protagonistas de este tipo de narraciones suelen tener una participación directa o indirecta sobre lo que se cuenta.

Características

Toda anécdota presenta una serie de rasgos comunes

Espontaneidad: es uno de los rasgos más característicos y está muy asociada a la improvisación. El relato de una anécdota surge de forma no premeditada, en el transcurso de una conversación, a modo de ejemplo o ilustración en una situación comunicativa dada.

Brevedad: la concisión es otro de sus rasgos. Una anécdota demasiado extensa puede hacer perder la atención de quien la escucha. Es fundamental centrarse en los hechos relevantes, con apenas descripciones, o en caso de haberlas, como las referentes al lugar en el que suceden, deben ser ligeras pinceladas muy concisas, pero suficientes para contextualizar la situación.

Expresividad: tanto si se trata de una producción oral o escrita, en una anécdota predominan las funciones expresiva y apelativa, con llamadas de atención a nuestro interlocutor, como: “¿No sabes lo que me ha pasado hoy?”, “¿Te acuerdas de…?”, y, en especial en la lengua oral, también la función fática para garantizar la buena comunicación: “¿Entiendes?”, “¿Vale?” “¿Eh?

 

Un suceso curioso: el hecho que se narra debe ser algo curioso que se escape de lo común o cotidiano. También puede ser un relato cómico, divertido, lleno de humor que provoque la risa de nuestros interlocutores.

Orden cronológico: los acontecimientos relatados en la anécdota siguen un orden temporal lineal: las acciones se suceden en la medida que van ocurriendo de acuerdo con el esquema básico de planteamiento, nudo y desenlace.

Un hecho pasado: las anécdotas se refieren a acontecimientos pasados, por lo que el tiempo verbal que se emplea es frecuentemente el pretérito perfecto simple de indicativo: “entré”, “salí”, “recorrí”. A veces, puede aparecer el pretérito perfecto compuesto: “Hoy he entrado”; “Esta mañana he salido”; “Esta semana he recorrido”, cuando se trata de un suceso reciente, muy próximo al momento en el que se cuenta la anécdota, de ahí que vaya acompañado de expresiones temporales que refuerzan esa proximidad: hoy; esta mañana; esta semana.

 


Contar y escribir una anécdota

  • Cuando quieras escribir o contar una anécdota, debes tener en cuenta una serie de pautas para que el texto sea adecuado, es decir, para que cuente con las propiedades textuales de coherencia y cohesión. Comienza la anécdota con expresiones temporales poco precisas, que orienten al receptor en un marco temporal: “un día”, “el otro día”, “hace unos años”; “una noche”…Después, a lo largo del desarrollo del relato, también debes introducir otras expresiones que marquen la linealidad temporal de los acontecimientos: “luego”; “después”; “a continuación”, “tras un instante”.
  • Recuerda que lo que cuentas debe resultar verosímil y que debes emplear un punto de vista narrativo: puedes utilizar la 1ª persona en las formas verbales (“Cuando llegué y lo vi…”), si lo que cuentas, te ha ocurrido a ti; o la 3ª persona, si lo que relatas, le ha ocurrido a otro (“Cuando llegó y lo vio…”). También puedes combinar la 1ª y 3ª personas cuando tú eres el protagonista, pero además participan más personas.
  • Procura emplear verbos de acción y movimiento para dar la sensación de que los hechos transcurren rápidamente (Llegué, vi y vencí); no te pares en detalles ni en descripciones minuciosas que puedan hacer perder el interés por lo que cuentas.
  • Haz una breve referencia al espacio en el que ocurren los hechos que permita a tu interlocutor “situarse”. Puedes utilizar expresiones del tipo: “a la derecha”; “desde aquel lugar”; “allí”; “al otro lado”.

 


Pasos para elaborar una anécdota

Si lo que deseas es relatar una anécdota, considera los siguientes pasos, para su elaboración:

  1. Piensa en algún suceso que hayas vivido que se destaque por ser gracioso, tragicómico, divertido, etc. Y que estés dispuesto a contar en público, sin avergonzarte.
  2. Escribe en una hoja, los acontecimientos principales del suceso, en el orden en que ocurrieron.
  3. Ensaya la forma en que lo contarás, fijándote principalmente, en:
  • Destacar los ámbitos más interesantes y divertidos de la historia.
  • Ser breve, evitando así, aburrir con tu historia.
  • Utilizar variados todos de voz, y en ir actuando con tus palabras, lo que te ha sucedido.

Ejemplo:

Estaba caminando por la estación del metro. Esa mañana me había arreglado muy bonita para ir a una reunión. Me sentía realmente despampanante y capturando todas las miradas de quienes se encontraban a mi alrededor. De pronto, lo veo: un joven alto, de pelo castaño, ojos verdes; muy bien parecido. Él, me miraba fijamente. Yo, sencillamente, ¡no podía creerlo! Me veía bien, pero… ¿Para captar la atención de un hombre así de guapo? No me cabía en la cabeza. De seguro, era por ese vestido ceñido que me había comprado hacía un par de días o…por esos masajes que me había hecho en la peluquería… no sé, pero el asunto, es que todo había dado resultado.
Pasé por el lado del joven y como lo perdí de vista, seguí caminando con la cabeza girada hacia atrás, mientras avanzaba en busca del metro – que aún no aparecía – contorneando mis caderas y con un aire muy coqueto, para hacerle notar, que me interesaba entablar una conversación con él. Él sonreía. Yo pensaba: “¡Por fin!, hoy se acaba mi soltería. En eso iba discurriendo, cuando ¡Plaf! ¡Me caigo dentro de la línea del metro! Toda la gente se agolpó a mirarme. Yo, en el suelo, con el pelo desordenado, sin poder subir por mis propios medios; el vestido roto y la vergüenza… ¡Qué vergüenza sentía! Entre varios, lograron sacarme de ahí, antes que llegara el tren y me atropellara. Cuando ya estaba sana y salva, miré de reojo al joven, que se reía a carcajadas de mí. Con el orgullo hecho pedazos, me subí al primer vagón que vi y traté de hacerme la desentendida.

 


!Importante¡

Las anécdotas son importantes porque ayudan a desarrollar la creatividad y la capacidad expresiva al narrarlas, ya que requieren de recursos literarios en su elaboración.

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Genial

Buen trabajo, felicitaciones

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